

En su fachada, magnífico exponente del arte gótico, se muestran tres arquivoltas cuajadas de delicosas figuras angélicas y caprichosas labores.
Esta iglesia fue suprimida por el Arzobispado de Cuenca en 1897 y durante la guerra civil fue utilizada como almacén. Estos dos hechos explican el saqueo en el que desaparecieron obras pictóricas, imaginería y hasta el órgano.
A finales del siglo XX comienzan los trabajos de restauración y es en 2005 cuando vuelve a ser abierta al público, destinada a sala de exposiciones y conciertos.